lunes, 28 de septiembre de 2015

Pensiones: las cuentas no salen


La Seguridad Social ha duplicado su déficit y el “agujero” superará este año los 10.000 millones de euros, por cuarto año consecutivo. Lo grave es que sucede cuando se está creando empleo. Y no pasa porque se haya disparado el gasto en pensiones: creció en agosto un 2,8%, el menor aumento de la historia, porque están surtiendo efecto los recortes aprobados por Zapatero y Rajoy. El problema está en los ingresos, que se han desplomado por culpa de la reforma laboral: hay más trabajadores cotizando pero ingresan menos porque tienen peores contratos y sueldos. Y encima, se deja de ingresar porque este Gobierno ha rebajado las cotizaciones a muchas empresas (tarifa plana). Por todo ello, Rajoy ha gastado ya la mitad de la hucha de las pensiones, que se acabará en 2018. Urge tomar medidas y aumentar los ingresos de la Seguridad Social, además de pagar algunas pensiones (viudas y huérfanos) con cargo al Presupuesto. Es el gran reto de la próxima Legislatura.
 

enrique ortega


La crisis y la caída del empleo agravaron la crisis de la Seguridad Social, al reducir los ingresos por cotizaciones mientras aumentaba el gasto en pensiones. Entró en déficit en 2011 (-1.000 millones) y el “agujero” se agravó durante esta Legislatura, superando los 10.000 millones de déficit en 2012 (-10.131), 2013 (11.861) y 2014 (11.202). Y este año 2015, en lugar de mejorar las cuentas por la mejora del empleo (más ingresos por cotizaciones), han empeorado: el déficit de la Seguridad Social (ingresos-gastos) se había duplicado hasta julio, alcanzando ya los -4.423 millones de euros (-2.201 entre enero y julio de 2014). Y los expertos vaticinan que la Seguridad Social  cerrará este año con un déficit entre 11.000 y 15.000 millones de euros, el mayor “agujero” de su historia.

Esta penuria financiera ha obligado al Gobierno Rajoy a tomar dos medidas extraordinarias para poder seguir pagando las pensiones. Una, echar mano de “la hucha de las pensiones, un Fondo de reserva creado en el año 2.000 para guardar los excedentes y que llegó a acumular (entre aportaciones estatales e intereses que consigue) un máximo de 66.815 millones en 2011. A partir de ahí, empezaron los déficits y el Gobierno Rajoy se vio obligado a “echar mano de la hucha” para pagar las pensiones: empezó cogiendo 7.003 millones para pagar a los pensionistas la extra de Navidad de 2012 y siguió cogiendo de la hucha en 2013 (11.648 millones) y 2014 (15.300 millones), para pagar las extras de Navidad y verano. Y ha seguido este año en julio (está previsto sacar un total de 8.500 millones en 2015) y seguirá en 2016 (la previsión del Presupuesto es sacar de la hucha otros 6.283 millones).

Con ello, el Gobierno Rajoy ya ha sacado más de la mitad de los fondos de la hucha de las pensiones (37.701 millones de 66.815) y al ritmo previsto se espera que la hucha se agote en 2018. Pero la Seguridad Social no sólo tira de esta hucha para pagar las pensiones: también ha recurrido a las Mutuas laborales, cogiendo parte de sus excedentes para financiarse otros 5.350 millones de euros hasta diciembre de 2014.

Son formas de intentar tapar agujeros, pero el déficit está ahí y no es coyuntural (ahora no cae el empleo y las cotizaciones) sino estructural y creciente. Para 2016, el Presupuesto electoral aprobado in extremis por Rajoy prevé rebajar este déficit drásticamente, de los 11.000 millones de este año a sólo 3.000 millones (0,3% del PIB). Pero nadie se lo cree y la mayoría de expertos apuntan que se han inflado los ingresos por cotizaciones (esperan que crezcan un 6,7% cuando en 2015 están creciendo sólo el 0,75%) y que así se ha pretendido “enmascarar el agujero”. Y recordemos que el Gobierno Rajoy ha enviado a Bruselas unas cuentas públicas con déficit en la Seguridad Social hasta 2018.

¿Por qué la Seguridad Social duplica su déficit en 2015 si el empleo va mejor? Veamos las cuentas. Podría ser que los gastos se hubieran disparado, pero no es así. Al contrario: el gasto en pensiones había crecido un 3,4% entre enero y julio de 2015 (el menor aumento en los últimos diez años) y todavía se moderó más en agosto, cuando el gasto en pensiones (8.270,5 millones mensuales) creció sólo un 2,8%, el menor aumento en la serie histórica. Y casi lo mismo este mes de septiembre (+2,97%). Un aumento moderado del gasto en pensiones que no es casualidad: es fruto de las reformas y recortes de Zapatero en 2011 (aumentando la edad de jubilación a 65 años y 3 meses en 2015) y de Rajoy en 2013 (menor subida anual de las pensiones, 0,25% en 2014, 2015 y 2016, y penalización más rebaja de las jubilaciones anticipadas).

Además, hay otros dos factores que están moderando también el gasto en pensiones. Uno, fruto de la crisis y  también de los sucesivos recortes: las nuevas pensiones no suben tanto (la pensión media de jubilación de los nuevos pensionistas, 1.471 euros no se distancia tanto de la media de todos, 1.023 euros) y por ello, la pensión media del sistema (889 euros al mes) sube menos, un 1,8% en 2015. Y el otro, que la demografía ayuda de momento y el número de pensiones (9,3 millones) crece poco, un 1% este año (hasta agosto), el aumento menor del número de pensiones en toda nuestra historia.

Así que si la Seguridad Social ha duplicado su déficit este año, no es por los gastos. Es porque apenas crecen los ingresos, sobre todo las cotizaciones (77% de sus ingresos, el resto son aportaciones del Presupuesto del Estado). El Gobierno Rajoy se engañó a sí mismo y en los Presupuestos de 2015 “soñó” que los ingresos por cotizaciones iban a crecer este año un 6,8%. Pero en realidad, se han estancado y sólo han crecidoun 0,75% hasta julio. ¿Cómo es posible que apenas crezcan las cotizaciones si en la primera mitad de 2015 se han creado ya casi 300.000 empleos? (y otros 433.900 nuevos empleos  en 2014).

La respuesta es doble. Por un lado, hay más españoles trabajando pero cotizan menos porque tienen empleos muy precarios (temporales y a media jornada) y bajos salarios, como resultado de la crisis y la reforma laboral aprobada por Rajoy en 2012. En estos años ha aumentado el empleo a tiempo parcial (15,8% de todos los empleos) y estas personas ganan un 38% de lo que ganan los que trabajan a tiempo completo (10.056 euros anuales frente a 26.345, según el INE). Y son muchos ya los empleos temporales (25,2% de los empleos), donde se gana un 63,4% del sueldo en un trabajo fijo (15.433 euros anuales frente a 24.333, según el INE). Así que con los trabajadores a tiempo parcial, la Seguridad Social pierde dos tercios del salario de un trabajador normal y con los temporales un tercio (las cotizaciones son un 28,3% del sueldo). Y además, los nuevos empleos suelen estar peor pagados, en un país donde hay muchos trabajadores que no llegan a mileuristas: un 34% de los trabajadores (5,7 millones) ganan menos de 645 euros al mes (en 14 pagas), según datos de la Agencia Tributaria (Hacienda).

La otra razón de que la Seguridad Social ingrese poco es que se han disparado con el Gobierno Rajoy las bonificaciones en las cotizaciones sociales de las empresas, como medida de fomento del empleo (discutible y poco efectiva, según la mayoría de expertos). Han proliferado las tarifas planas” (100 y 50 euros mensuales de cotización), que en 2015 suponen una pérdida de ingresos a la Seguridad Social de 1.614,82 millones, que aún serán más para 2016 (el Presupuesto contempla unas bonificaciones de 2.100 millones). En total, durante los cuatro años de esta Legislatura, estas ayudas a las empresas para la contratación le han costado a la Seguridad Social dejar de ingresar 3.439 millones de euros.

Así que ya sabemos de dónde viene el déficit, fundamentalmente de la falta de ingresos. ¿Qué se puede hacer? El Tribunal de Cuentas dio en julio una receta, que propuso se debatiera “con urgencia” en el Pacto de Toledo (la comisión política y social responsable del futuro de las pensiones): financiar parte de las prestaciones de la Seguridad Social con cargo a los  Presupuestos y no con cotizaciones. En agosto, el Gobierno Rajoy concretaba esta propuesta, señalando que iba a proponer a los demás partidos que fuera el Presupuesto y no la Seguridad Social  quien pagase las pensiones de viudedad ( 20.776,69 millones de gasto para 2015) y de orfandad (1.762,68 millones). Serían 22.539,37 millones menos con cargo a cotizaciones y una forma rápida de suprimir el déficit de la Seguridad Social. Eso sí, habrá que ver cómo puede asumir estas pensiones el Presupuesto, cuando para 2016, Bruselas obliga a España a recortar el déficit otros 14.000 millones.

Por eso y porque habría que diversificar medidas, no se puede desechar otra vía de la que la mayoría no quiere hablar: subir las cotizaciones. Es cierto que subir cotizaciones es malo para un país con la segunda mayor tasa de paro de Europa y por eso la Comisión Europea y la OCDE piden a España que las baje. Pero también es cierto que las cotizaciones a la SS son más bajas en España que en la mayoría de Europa. En España, las cotizaciones por contingencias comunes son el 28,3% del salario de un trabajador, algo menores que la media en Europa (28,7%) pero mucho menores que las cotizaciones en Alemania (33,3%), Francia (37,9%) o Italia (31,5%). Eso sí, las cotizaciones de las empresas (23,6 % en España) están más cerca de las de Francia (27,7%) o Italia (24,3%) que las de los trabajadores españoles (4,7%), que están muy por debajo de las cotizaciones que pagan los trabajadores alemanes (17,1%), franceses(10,2%) o italianos (7,2%).

En definitiva, que si España subiera un 2% las cotizaciones sociales (1% a la empresa y 1% al trabajador), todavía estaríamos cotizando menos (30,7%) que los grandes países europeos  y a cambio la Seguridad Social ingresaría 8.000 millones más en cotizaciones. Claro que sería pedir un esfuerzo extra a las empresas (ahora empiezan a tener beneficios) y a los trabajadores, pero ya se les está pidiendo que se hagan planes de pensiones privados. Y probablemente, la mayoría preferiría cotizar un 1% más de su sueldo para su futura pensión pública que tener que invertir 2.000 euros al año en una pensión privada, que le va a gestionar (con altas comisiones y baja rentabilidad) un banco o una aseguradora.

De hecho, la incertidumbre sobre el futuro de las pensiones públicas ha disparado los planes de pensiones privados: ya gestionan más de 100.000 millones de euros (un récord histórico) y las aportaciones a todos los Planes de pensiones (individuales y de empresa) se multiplicaron por cinco en 2014, pasando de 233 a 1.161 millones, aumentando además el número de partícipes por primera vez en los últimos cuatro años. Un “boom” de las pensiones privadas que crece sobre la incertidumbre ante el futuro de las pensiones públicas, alimentado incluso por el gobernador del Banco de España: en junio recomendó a los jóvenes que ahorrarán para hacerse una pensión privada porque “la pensión futura serán cada vez peor” (la suya no: tiene un sueldo anual de 174.733 euros).

Las pensiones atraviesan por un grave problema: los ingresos no cubren a los gastos y eso que la mayoría de pensiones son muy bajas. De hecho, dos tercios de los pensionistas cobran menos de 800 euros al mes, el 28,21 % (2,6 millones) cobra menos de 600 euros y un 15% menos de 400 euros al mes. Y casi el 40% de las viudas cobran menos de 600 euros. Y para que la Seguridad Social no estalle, apenas nos subirán las pensiones en los próximos años, con lo que algún estudio señala que la pensión media estará en 1.000 euros dentro de 20 años. Pero incluso eso está en riesgo si no aumentan los ingresos.

Por eso urge una reforma de la financiación de la Seguridad Social, apuntalando sus ingresos con más cotizaciones y quitando gastos (pensiones) que se deben pagar con los Presupuestos. Si no se consiguen más recursos estables (y más empleo), el agujero crecerá y antes o después nos vendrán con que “las pensiones son insostenibles” y nos impondrán más recortes. Hay que sanear de una vez las cuentas de la Seguridad Social, el gran reto de la próxima Legislatura. Piense en ello cuando vote.

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