lunes, 17 de junio de 2013

Renta 2013: más impuestos a las nóminas


Quedan unos días para confesarnos con Hacienda y comprobar en nuestro bolsillo la subida de impuestos que hizo Rajoy, que notaremos también en las declaraciones de la Renta de 2014 y 2015. A pesar de esta subida, España es el tercer país europeo que recauda menos impuestos. ¿Cómo es posible? Porque aquí, el 90% se saca de los trabajadores y apenas pagan impuestos las multinacionales, grandes empresas y los más ricos (ahí está el caso Messi). Por eso, porque recaudamos poco, tenemos déficit público y recortes. Bruselas ha exigido a España una reforma fiscal, que baje el IRPF y suba el IVA, pero lo que hay que hacer es repartir mejor las cargas: que las nóminas paguen menos, para reanimar el consumo, y que grandes empresas, multinacionales  y los ricos paguen más, reduciendo el fraude. Así se ingresarían 50.000 millones más, sin cargar los impuestos en los de siempre: los que viven de una nómina, los que ahora pagamos el IRPF cada año.
 
enrique ortega

La Renta, el IRPF, es el principal impuesto en España, con el que el Estado ingresa 42 de cada 100 euros en impuestos (74.215 millones en 2013). Pero a pesar del ruido de la campaña de la Renta, en primavera, la mayor parte (93%) del IRPF lo pagamos cada mes, en la retención que nos hacen en las nóminas. Y ahí es donde, desde febrero de 2012, notamos la fuerte subida  de impuestos que aprobó Rajoy, la mayor de la democracia (que notaremos también en las declaraciones del IRPF de 2014 y 2015). Por eso, este año, de las 19,5 millones de declaraciones, habrá menos a devolver (14,9 millones de contribuyentes) y más declaraciones a pagar (4,1 millones), que ingresarán 6.525 millones (+3,21% que en 2012).

La principal novedad de esta declaración es que suben los tipos del IRPF, entre 0,75 y 7 puntos, según los ingresos. Eso supone pagar entre 82 euros más (para ingresos de 20.000 euros) y 600 euros extras (para ingresos de 45.000 euros). También pagarán más los ingresos por ahorros e inversiones (pasan de pagar el 19% al 21%). Con todo, la mayor subida viene porque Hacienda no descuenta el efecto de la inflación, al no revisar los tramos de la renta ni actualizar el mínimo personal y familiar ni la reducción por rendimientos del trabajo. Algo que se hacía hasta 1998 y que supone pagar entre 120 y 250 euros más por cada contribuyente.

A la hora de las deducciones, se reducen para los que tienen una hipoteca anterior a 2006 (pierden el 20% que se deducían sobre los primeros 4.507 euros) y sube, del 10 al 20%, la deducción por obras en casa (hasta 20.000 euros por vivienda). Y en el juego, se paga ahora  un 20% por los premios de más de 2.500 euros, aunque se deducen las pérdidas.

El IRPF es un impuesto cedido a medias a las autonomías, que aplican un recargo en los tipos máximos y deducciones propias, que han bajado para esta declaración. Con ello, hay cinco autonomías donde se paga más, sobre todo los que más ganan: Cataluña y Andalucía (tipo máximo del 56%), Asturias (55,5), Cantabria y Extremadura (55%). Y en otras 7 menos: Madrid y La Rioja (51,9%), Galicia, Baleares, las dos Castillas y Aragón (52%). En cuanto a las deducciones, es un galimatías de 192 diferentes: exenciones por adoptar un hijo (en 12 autonomías), tener asistenta (Andalucía, Extremadura y Castilla y León), hombres que ayudan en casa (Valencia), emprendedores (casi todas), gastos escolares (Baleares o Extremadura), ayudas por compra de vivienda y  alquiler (casi todas, con ayudas muy diferentes), estudio del valenciano o pago de abogados (Andalucía). Al final, los distintos tipos y deducciones llevan a que una familia puede pagar hasta 3.448 euros más o menos según donde viva.

Con la subida de impuestos de Rajoy, la mayor de la OCDE en 2012, España es el país de Europa con los tipos máximos más altos (56%), junto a Suecia y Dinamarca. A pesar de ello, somos el tercer país con menos ingresos fiscales: se recauda un 31,4% del PIB, frente al 38,8% en la UE 27 (39,5 % en la zona euro), muy por debajo  de la recaudación de Francia (43,9% PIB), Italia (42,5%), Alemania (38,7%) o Portugal (33,2%). Eso significa que si España recaudara como el resto de Europa, el Estado ingresaría unos 80.000 millones más cada año. O sea, que no tendríamos déficit público (ni recortes).

Si pagamos tipos más altos en el IRPF y sin embargo España recauda menos impuestos, ¿a qué se debe? A que hay mucho fraude. Por un lado, hay un 20% de economía sumergida, actividades que no pagan impuestos, con lo que se dejan de ingresar entre 60.000 y 80.000 millones, según distintos cálculos. Y por otro, a que las multinacionales, las grandes empresas y los más ricos apenas pagan impuestos. Las grandes empresas pagan de media, en Sociedades, un 9,9%, gracias a las múltiples deducciones. Y los más ricos, no pagan IRPF (sólo 7.000 declarantes ganan más de 600.000 euros) sino que  utilizan sociedades patrimoniales para pagar menos (ahí está el caso Messi) o SICAV (hay 3.050, con 405.084 grandes patrimonios detrás), que pagan –legalmente- un 1% de sus beneficios (sin olvidar que han podido blanquear, con la última amnistía fiscal, 87.700 millones que tenían en el extranjero, pagando sólo el 10%). Mientras, las pymes pagan un 25% de impuestos y los trabajadores, entre el 24,75% y el 56% de sus ingresos.

De hecho, se estima que un 90% de todos los ingresos fiscales los pagan los asalariados y clases medias y el 10% restante las empresas y los más ricos. Aquí está el problema de por qué España recauda menos que el resto de Europa. La Comisión Europea acaba de exigir al Gobierno que haga una reforma fiscal antes de marzo de 2014, con dos cambios: bajar el IRPF y el impuesto de Sociedades (quitando deducciones, a la vivienda y a los Planes de pensiones) y subiendo el IVA (quitando el reducido a muchos productos), impuestos especiales (tabaco, alcohol y carburantes) y creando impuestos medioambientales. El Gobierno no va a bajar el IRPF (al menos hasta 2015) y no quiere subir el IVA (salvo al pan, huevos, libros, medicamentos y productos sanitarios, estos por  Tribunal UE), pero subirá impuestos al tabaco, alcohol y medioambientales.

Ni Bruselas ni Rajoy afrontan el verdadero problema de los impuestos: que paguen más lo que hoy apenas pagan: multinacionales, grandes empresas y los más ricos. Con ello, como he analizado en este blog, se podrían ingresar 50.000 millones más y liquidar el déficit, bajando a la vez impuestos a las nóminas para reanimar el consumo y la economía. Pero para ello hace falta voluntad política y medios: más inspectores fiscales (tenemos uno por cada 1.928 contribuyentes, frente a 1 por 172 en Alemania) y más presupuesto (España gasta la quinta parte que Alemania y la tercera parte que Francia en combatir el fraude fiscal).

Hay que pagar impuestos, pero todos y cada uno según sus ingresos. No podemos demorar más este debate, porque es clave para salir de la crisis: hay que acabar con los recortes, que hunden la economía y el empleo. Y para ello, hay que recaudar más, no subiendo los impuestos a los que pagan (los que viven de una nómina pagan el 79 % del IRPF) sino haciendo que paguen más los que apenas pagan y defraudan “legalmente”: multinacionales, grandes empresas y los más ricos. Con ello, no habría déficit, ni recortes y se podrían bajar los tipos del IRPF (los más altos de Europa) a la mayoría, reanimando el consumo, el crecimiento y el empleo. Es fácil de entender y se puede hacer. El problema es que los que no pagan, una minoría muy poderosa, se resiste. Pero hay que cambiarlo. Si no, no podrán exigir a la mayoría que paguemos más.

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